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¿Qué hace fuerte a una familia colombiana? Lo que aprendimos al estudiar familias de Bogotá, Cali y Santa Marta

  • Foto del escritor: Milton Eduardo Bermúdez Jaimes
    Milton Eduardo Bermúdez Jaimes
  • hace 24 horas
  • 3 min de lectura

Cuando pensamos en una familia saludable, muchas veces imaginamos una estructura específica: un padre, una madre y sus hijos viviendo bajo el mismo techo. Sin embargo, la investigación científica nos muestra una realidad muy distinta: lo que realmente fortalece a una familia no es su composición, sino la calidad de sus relaciones.

Con esta idea en mente desarrollamos una investigación en Bogotá, Cali y Santa Marta con el propósito de comprender cómo las condiciones sociales, económicas, culturales y familiares influyen en el bienestar de niños, adolescentes y sus familias.

Las familias colombianas están cambiando

En las últimas décadas Colombia ha experimentado profundas transformaciones sociales. Las familias son hoy más diversas que nunca: aumentó la participación laboral de las mujeres, cambió la edad para conformar pareja y tener hijos, surgieron nuevas formas de organización familiar y, además, millones de personas han vivido las consecuencias del conflicto armado, el desplazamiento y la migración.

Todos estos cambios han modificado la manera en que las familias enfrentan los retos cotidianos y construyen relaciones de cuidado.

Una investigación que miró a la familia como un sistema

Uno de los aportes más importantes del estudio fue dejar de analizar a padres, madres e hijos por separado.

Participaron 442 familias de Bogotá, Cali-Palmira y Santa Marta, pertenecientes a distintos niveles socioeconómicos. El estudio evaluó dimensiones como:

  • Bienestar familiar.

  • Resiliencia.

  • Involucramiento de madres y padres.

  • Calidad de la relación con los hijos.

  • Competencia parental.

  • Seguridad emocional de niños y adolescentes.

  • Bienestar infantil.

Además de aplicar instrumentos psicológicos validados, se realizaron entrevistas, cartografías familiares y mapas de bienestar que permitieron comprender la vida cotidiana desde la perspectiva de las propias familias.

¿Qué encontramos?

Los resultados muestran que el contexto sí importa.

Las diferencias entre regiones y niveles socioeconómicos influyen en aspectos como el bienestar familiar, la resiliencia y la manera en que madres y padres participan en la crianza.

Sin embargo, también apareció un hallazgo muy esperanzador: incluso en condiciones de vulnerabilidad, muchas familias desarrollan estrategias de adaptación que les permiten salir adelante.

La resiliencia familiar no significa ausencia de dificultades. Significa aprender a enfrentarlas juntos.

El papel de madres y padres sigue siendo fundamental

Uno de los resultados más interesantes fue comprobar que el involucramiento parental tiene un efecto directo sobre el bienestar de los hijos.

El análisis estadístico mostró que variables como el bienestar familiar y el involucramiento de la madre explican una parte importante del bienestar infantil. De igual forma, el bienestar familiar y la participación activa del padre fueron predictores significativos de la seguridad emocional de los niños y adolescentes.

Estos hallazgos recuerdan que la presencia emocional de los padres importa tanto como la satisfacción de las necesidades materiales.

Más allá de los números: la historia detrás de cada familia

La investigación cualitativa permitió observar aspectos que difícilmente aparecen en los cuestionarios.

Los mapas de bienestar mostraron que los espacios físicos de la casa también tienen una carga emocional. Algunas familias asociaban determinados lugares con tranquilidad y afecto, mientras que otros representaban discusiones, tristeza o tensión.

Las entrevistas también evidenciaron la importancia de la familia extensa, las redes de apoyo comunitarias, los cambios en los roles de género y el creciente impacto de las tecnologías en la dinámica familiar.

Una reflexión para las políticas públicas

Quizá la principal conclusión del estudio es que no existe una única forma de ser familia.

Las fortalezas y necesidades de una familia en Santa Marta pueden ser diferentes de las de una familia en Bogotá o Cali. Por eso, las políticas públicas y los programas de intervención deben reconocer las particularidades culturales, sociales y económicas de cada región.

Invertir en las familias significa fortalecer los factores que promueven el bienestar, apoyar la crianza positiva, reducir las condiciones de vulnerabilidad y construir comunidades capaces de acompañar a quienes más lo necesitan.

Pensando en el futuro

Las familias colombianas continúan transformándose. Comprender sus fortalezas, desafíos y recursos no solo enriquece el conocimiento científico, sino que también ofrece herramientas para diseñar mejores programas de apoyo y políticas públicas.

Después de todo, cuando fortalecemos a las familias, fortalecemos también el desarrollo de niños, adolescentes y comunidades enteras.

 
 
 

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